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Las vacaciones se acercan y el hecho de que hayamos pasado un largo confinamiento, encerrados en nuestras casas y con pocas posibilidades de viajar al extranjero, hace que la búsqueda para disfrutar de turismo en nuestro propio país sea la opción más atractiva y acertada. La playa se constituye, por lo tanto, en una alternativa de máxima aceptación para todo aquel que quiere buscar su tan, ahora más que nunca, necesitado descanso veraniego.

El Covid-19 está trasladando incertidumbre a la hora de la decisión definitiva y a la vez cambiando la fórmula habitual de veranear, en muchos casos, alargando plazos, con seguros de cancelación del 100% y mayor volatilidad tanto de oferta como demanda.

 

El informe realizado como cada año por TECNITASA, primera sociedad de tasación independiente de entidades financieras con 69 delegaciones repartidas por toda la geografía nacional, ha evaluado los precios del alquiler de inmuebles en las principales zonas de playa, constatando que este año disfrutar de vacaciones en la costa española le supondrá al veraneante incrementar el esfuerzo económico un 3 % más de media que el año anterior.

El incremento es superior al 3 % aplicable a los 750 € de renta media semanal con respecto a 2019.

La demanda de alquiler se está solicitando por plazos superiores a años anteriores en previsión de rebrote de casos o nuevo confinamiento.

Menorca, Palma e Ibiza (Islas Baleares), Puerto Banús y Marbella (Málaga), Illa da Toxa y Sanxenxo (Pontevedra), Sotogrande y Puerto de Santa María (Cádiz), Sitges (Barcelona), Hondarribia y San Sebastián (Guipúzcoa) o Benidorm (Alicante) tienen los precios más caros de los alquileres por encima de los 1.300 €/semana.

Lo más económico en Burela y Vicedo (Lugo), El Saler (Valencia), Pontedeume (La Coruña), Motril (Granada), Playa de las Canteras y Puerto de la Cruz (Islas Canarias) en donde se pueden conseguir estancias entre 200 y 380 € semanales.

Vacaciones: nos quedamos más tiempo y buscamos mayor distanciamiento
 

La pandemia está ocasionando que cambien nuestras habituales costumbres a la hora de pasar nuestro tiempo de descanso. La oferta y demanda es irregular pues por una parte el hecho de que vayan a venir menos extranjeros podría hacer que los precios bajen, pero se está dando la circunstancia de que muchos propietarios quieren disfrutar de sus propios inmuebles para pasar el tiempo estival y esto hace que la oferta disminuya.

Según José María Basañez, Presidente de TECNITASA:

«Muchas familias que tenían apartamento en la playa ponían en alquiler su propiedad en julio y agosto para obtener una mayor rentabilidad. Ahora quieren ellos disfrutar la mayor parte del verano por lo que no ponen semanas en alquiler y se reduce la oferta». Y además añade: “a las familias no les importa pagar algo más y alargar el tiempo de estancia, por si se produjese un repunte del virus poder quedarse más tiempo teletrabajando desde la playa”

Lo más caro para veranear…


Como casi todos los años, la diversidad de posibilidades de alojamiento en las distintas costas españolas es muy amplia según el estudio de TecniTasa. Las Islas Baleares siguen siendo uno de los destinos más caros: Punta Prima en Menorca (2.800 €/semana), Port Alcudia o el Puerto de Ibiza (2.200 €) o 100 m2 en una urbanización exclusiva en Sa Rapita (2.000 €) son algunos de los precios más exclusivos. No le van a la zaga Puerto Banús (2.600 €) o Marbella donde un apartamento en el Centro supera los 1.750 € a la semana con un incremento del 10 % con respecto al año anterior. Algo más económico, por 1.500 € semanales, podríamos acercarnos a Sotogrande en Cádiz o a Puerto Sherry en el Puerto de Santa María por 1.300 €.

Si nos vamos al norte de la península, en O Grove en Illa da Toxa, encontramos un piso de 90 m2 que alcanza los 2.000€ semanales con un incremento de precio a doble dígito y en Sanxenxo un piso de 100 m2 en la playa de Portonovo por el que se pagan 1.600 € por siete días. En Guipúzcoa en el centro de San Sebastian se llega a 1.375 € por 55 m2 y en Hondarribia a los 1.500 €, aunque el piso es de unas dimensiones superiores de 110 m2.

Por el contrario, si decidimos irnos al Levante, la provincia de Alicante es lo más caro con precios cercanos a los 1.500 € en Benidorm en la Playa de Levante o pagar 1.430 €, más cerca de la capital, en la Playa de San Juan. En Cataluña, Sitges es lo más exclusivo con precios cercanos a los 1.400 € y otra opción, por algo menos de 1.200 € a la semana, se puede conseguir un apartamento de 75 m2 en la playa de Casteldefells. Si se prefiere ir a Girona los precios han descendido en la mayoría de los casos entre un 10 y un 20 % en Blanes, Cadaqués o Port de la Selva.

 

… Y lo más barato


Las posibilidades de poder conseguir un buen veraneo también está al alcance de bolsillos menos pudientes. Encontrar algo entre 200 y 500 € semanales, según TecniTasa es posible, aunque hay que buscar con más insistencia. Si nos acercamos a Burela o Vicedo en Lugo se encuentran apartamentos de 60 m2 por 200 y 250 € respectivamente. En A Coruña en Pontedeume o en Muros podremos veranear por 325 € y si nos desplazamos a Asturias a Tapia de Casariego por 500 € tendremos acceso a un apartamento de 55 m2.
Ya en Andalucía podremos acceder a un apartamento de 80 m2 en Motril (Granada) por 350€ o en Almería por 425 €. En la Comunidad Valenciana en la Playa de El Saler en Valencia podemos conseguir un piso por 380 € y en Moncofar (Castellón) un apartamento en primera línea por 400 €.

Otra opción muy asequible ya es desplazándonos a las Islas Canarias, tanto en Las Palmas de Gran Canaria en la Playa de Las Canteras como en Tenerife en El Puerto de la Cruz se pueden conseguir pequeños apartamentos por 275 € semanales.

Fernando García-Marcos, director técnico de TECNITASA afirma:

“Se ha producido un cierto desplazamiento de la demanda. Un factor como que la zona haya estado más o menos afectada por el coronavirus o la necesidad de un mayor o menor desplazamiento son, este año, factores que se tienen en cuenta en la decisión de destino. El mercado del alquiler de vacaciones es mucho más sensible a factores coyunturales, puesto que, al contrario que en el mercado inmobiliario de compraventa de primera residencia, la decisión es a muy corto plazo”

Conclusión

 

La heterogeneidad de nuestras diferentes costas hace, como todos los años, que podamos optar por distintas posibilidades, pero la llegada del Covid-19 nos está cambiando nuestras habituales formas de comportamiento buscando ubicaciones con menor incidencia del virus, menor exposición en lugares públicos -con distanciamiento social- que nos está llevando a buscar estancias más largas en viviendas o apartamentos donde deberemos pagar más, pero que nos lo podremos permitir ya que gastaremos menos en ocio por anulación de festivales, campamentos de nuestros hijos o salidas nocturnas.

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